Es la fuente más monumental de Roma y una de las más hermosas del mundo.
La historia de esta fuente pertenece a los tiempos del emperador Augusto. La leyenda dice que una misterosa doncella indicó al general Agripa que el manantial se desplazaba en las afueras de Roma. Para traer agua a la ciudad Agripa construyó un acueducto ( terminado en el año 19 a.C) que en honor a esta doncella se llamó Acqua Virgo.
Esta fuente en realidad fue construída en el siglo XVIII por un hombre casi desconocido, Nicola Salvi, que sorprendió a todos con este diseño.


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